Parece ser que ha habido mucho movimiento en Venezuela mientras yo anduve por otros lares, respecto a los decretos de "intervención" de tierras, firmados por varios gobernadores, aparentemente apoyados directamente por el presidente. Lo que pareciera no surgir demasiado en la prensa y que realmente debería ser el punto de discusión, son las cerca de
8,6 millones de hectáreas de tierras cultivables que posee el gobierno venezolano, a través del
Instituo Nacional de Tierras (INTI) y que en su mayoría están en estado de completa ociosidad.
Si el gobierno realmente quiere acabar con el problema del latifundio, lo que debe hacer es privatizar todas esas tierras, y todos los campesinos van a quedar más que contentos, porque les sobraría tierra para cultivar. ¿Cómo se procedería? Muy fácil, el gobierno publica cuáles son los terenos que ilegítimamente posee y sus característica, e informa que a partir de una fecha determinada, dichos terrenos pasarán a manos de quien primero los ocupe y los ponga a producir.
Es una solución sencilla que no daña los intereses de nadie, ni de los que ya poseen tierras, ni de los hasta ahora desposeídos. Quizás el único negativamente afectado sería el mismo gobierno, quien dejaría de poseer esos vastos recursos.
Desde luego que no me hago ilusiones, ni espero de pie por tal cosa.