Una de las concepciones más erradas que la opinión pública mantiene
como dogma es aquella según la cual una sociedad capitalista, es
decir, una sociedad de hombres libres, sería gobernada por la ley de
la selva, la supervivencia del más apto, la ley del más fuerte, o como
quieran llamarla. Nada puede estar más lejos de la realidad. [
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