Raramente se puede decir que alguna opinión mía es favorable a alguna opinión del presidente Chávez. Siempre hay una primera vez, como dicen por allí. El presidente
declaró en Rusia, hace algunos días que
"la mano de Washington es obvia” al referirse a la crisis post-electoral en la que se encuentra sumergida Ucrania, cuando los que salieron perdiendo han desconocido la derrota.
El sólo hecho que las cadenas televisivas estadounidenses estén presentando los hechos como una lucha entre el gallardo y liberal
Yuschenko (apoyado por los EE.UU. y la UE, es decir, los buenos) y el corrupto y cuasi-comunista
Yanukovich (apoyado por la retrógada Rusia) ya da para oler algo malo en el asunto. De manera que no me como el cuento, tal y como me lo presentan, más aún cuando en
antiwar.com hace algunos días aparece un artículo
describiendo losmitos y mentiras tras la figura de Yuschenko, en el cual se evidencia que el supuesto paladín de la democracia viene siendo más bien un títere de la oligarquía ucraniana, la cual responde a los intereses imperialistas de nuestros vecinos del norte.
Así que probablemente Chávez tiene razón en esta. Según
El Universal, el presidente
instó a la comunidad mundial a no inmiscuirse en los asuntos internos del país eslavo, una posición consistente con los principios que aquí defendemos: no a la intervención en los sucesos de otros países.