¿Sabía usted que entre marzo de 1999 (primera toma de posesión de Chávez) y septiembre de 2004 la oferta monetaria (cantidad de dinero en circulación en la economía) ha aumentado más de 237% (pasó de 10,1 billones a 34,2 billones de Bs)?
Algunos economistas arguyen que la cantidad de dinero debe aumentar en proporción a la producción, de manera que los precios se mantengan constantes. Veamos, a finales de 1999 el PIB (una medida de la producción de bienes y servicios) a precios constantes de 1984 fue 565.868 millones de Bs, mientras que al cierre del año 2003 la producción fue de 495.881 millones de Bs, es decir, una caída en términos reales del 12,4%.
¿Qué significan estas cifras? En términos sencillos, que durante el año 2003 se produjo 12% menos que durante 1999 y, a pesar de ello, la cantidad de dinero circulante ha aumentado en un período similar más de 200%.
¿Cómo le afecta esto a usted, la persona común y corriente de la calle, el trabajador o el ama de casa? Es muy sencillo, el BCV contínuamente imprime dinero, el cual entra a la economía a través de las manos de unos pocos, en el caso venezolano mayormente contratistas del gobierno central y los gobiernos regionales, banqueros, etc.; estos elegidos usan las nuevas cantidades de dinero para comprar cosas que antes no podían (aumentan la demanda de ciertos bienes y servicios), aumentando con ello los precios (más demanda, pero igual o menor oferta, producen precios más altos) de dichos bienes. El nuevo dinero se va abriendo paso a través de la sociedad, a medida que cambia de manos, produciendo aumentos en los precios de los productos que los nuevos poseedores (del nuevo dinero) compran.
Al final, es evidente que los más afectados serán aquellos que tienen fuentes de ingreso fijas, tales como obreros, pensionados, etc. quienes reciben el repele del nuevo dinero al final del proceso, cuando los precios de los productos que consumen ya han aumentado de precio, o no reciben nada (por ejemplo desempleados).
Si eres uno de esos (los que no son elegidos), definitivamente deberías considerar al BCV como tu peor enemigo, uno que te roba en silencio, día a día, sin que siquiera lo sospeches.