En un artículo
anterior comentaba sobre la condena del General Usón por el hecho de haber emitido comentarios que injuriaron a la Fuerza Armada Nacional. En cierto punto escribí:
Es decir, que de ahora en adelante, uno no puede tener "interpretaciones particulares" sobre hechos públicos porque literalmente va preso.
Y desde luego que esta es una exageración, porque obviamente el gobierno no se va a poner a perseguir a todos y cada uno de los ciudadanos que tengan interpretaciones "particulares" respecto a los hechos públicos, o que "injurien" a alguna institución gubernamental. Eso es obvio, dada la imposibilidad de que tengan éxito en tal tarea. Obviamente el curso más factible es el dictado por la sabiduría popular:
Mata a uno, asusta a mil, que en este caso sería algo como
mete preso a uno, asusta a mil. De anteojitos, el gobierno va a tratar de perseguir a "personalidades", gente que tenga cierta credibilidad en los ojos del público y que tengan cierto alcance. El punto importante de mi comentario es: ¿es justo que una persona sea sentenciada a prisión por sus opiniones? Los liberales pensamos que no, independientemente de las opiniones que puedan haber sido hechas públicas, aunque podamos estar totalmente en desacuerdo con ellas.
Quizás si este fuese un caso aislado, se podría minimizar y restarle importancia, pero tal vez la gente olvida, que este no es el primer caso. A Francisco Faraco lo
sentenciaron a seis meses por difamar a Tobías Nobrega.
Más allá de eso se pueden hacer dos comentarios más, en primer lugar ¿en qué sentido se puede decir que la FAN fue injuriada? El hecho que se hable en esos términos evidencia lo enquistada está que la mentalidad colectivista en la sociedad venezolana y en sus leyes. Uno puede injuriar a una persona, ¿pero a una institución? jamás. Sólo los individuos actúan, sienten y pueden tener una reputación. De manera que si a alguien se injurió no fue a la FAN, quizás a uno o más miembros de la FAN, eso hay que tenerlo claro como el agua.
En segundo lugar, ¿se puede afirmar que una persona tiene derecho a su reputación? En caso de ser así, entonces la persona injuriada tiene todo el derecho de demandar a su agresor, quien estaría infringiendo el derecho de propiedad de la víctima. ¿Pero que es la reputación? La
reputación es la estima o prestigio en que son tenidos alguien o algo y en tal sentido es algo que está completamente fuera del control de su supuesto dueño, es una idea que vive en la mente de otras personas y, en consecuencia, no puede ser propiedad de nadie más sino de ellos. De manera que el concepto del castigo a los injuriadores o difamadores es totalmente vacío e injusto, porque mal puedo acusar al alguien de quitarme algo que en principio no es mío. Las leyes que castigan dichos "delitos" no son más que instrumentos para reprimir la crítica y la disidencia y, como tales son dignas de repudio.
Un ejemplo de cómo se usan tales leyes lo tenemos en Irán, donde según la
BBC,
seis periodistas en línea y "blogueros" han sido arrestados en Irán recientemente como medidas enérgicas contra la disidencia en internetParece claro que nosotros no estamos tan cerca de llegar a eso, pero estamos dando los primeros pasos. Porque una vez que la población acepta que algunos de sus miembros tienen que ser castigados por tener opiniones disidentes, entonces la puerta está abierta para la represión de la diversidad en el campo de las ideas y de la información. De acuerdo a ese mismo argumento entonces podemos cerrar periódicos y emisoras de radio y TV, porque han ofendido al presidente o alguno de sus acólitos, o porque propagan
información destinada a perturbar la mentalidad pública a través de sistemas computacionales o de telecomunicaciones como reza la ley iraní. Es por ello que la libertad de expresión debe ser defendida como un valor absoluto que no debe ser violado ni un ápice.
De manera que para responder a la pregunta del título, cuando se trata de la libertad de expresión, nunca se puede ser demasiado exagerado.