El problema de la democracia es que el político está sujeto a hacer (algunas veces) lo que él percibe que complacería a la mayoría en vez de lo correcto -que muchas veces va en contra de la opinión mayoritaria- porque si no, en la próxima elección va pa' fuera. Otra veces, sin embargo, los gobernantes van en contra de la mayoría tratando de convencerla de que en realidad van en su favor.
Un ejemplo del primer caso es lo que sucede actualmente con la gasolina. Según el presidente de
PDVSA "En Venezuela el precio es casi regalado, cinco centavos de dólar por litro", no sabemos si lo dijo orgulloso por los logros del socialismo energético o tratando de elevar el asunto a la discusión pública. Lo cierto es que luego dice que
"Eso está en manos del Ejecutivo nacional, se está estudiando. Me imagino que tomarán las decisiones en el momento en que consideren que puede hacerse, sin que ello represente un sacrificio para la población venezolana", sugiriendo que tal vez una racionalización de los precios estaría en puertas.
Desde luego que la retórica revolucionaria y anti-neoliberalista se ve golpeada un poco por declaraciones como esa y más aún cuando estamos a menos de un mes de las elecciones regionales. Pero además el peso de la historia es muy grande, sobre todo cuando el actual gobernante navegó sobre la ola de críticas a las "despiadadas" políticas de CAP II y ha usado al 27F como símbolo del comienzo del fin del "puntofijismo", un evento disparado entre otras cosas por los aumentos de la gasolina.
Así que como se podría esperar de un populista, el gobierno se
retracta de sus propias declaraciones, a través del ministro de propaganda:
«El Ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, negó que el Ejecutivo Nacional tenga previsto decretar un aumento de los precios de la gasolina. "Queremos rechazar eso enfáticamente", expresó.
Izarra dijo haberse comunicado la mañana de este jueves con el ministro de Energía, Rafael Ramírez, quien le habría señalado que al parecer las declaraciones de Alí Rodríguez (presidente de Petróleos de Venezuela), que daban cuenta de una eventual revisión de los precios del combustible, fueron sacadas de contexto.»
Pan y circo para el pueblo, y gasolina regalada claro está.