Bajo una anarquía capitalista, los servicios de protección e incluso el cumplimiento de las leyes está a cargo de agencias privadas, las cuales tienen que complacer a sus clientes (como todo negocio en presencia de competencia) si es que quieren mantenerse ganando dinero. Surge entonces la duda, dado que las masas son ignorantes e intolerantes, ¿no demandarían entonces malas leyes, en el sentido que podrían atentar contra sus propios intereses?
Bueno, bajo un sistema estatista, el moralizador fanático que quiere imponer su visión del mundo en otros a través de leyes no tiene que pagar el precio de sus acciones. Bajo un sistema anarquista, sí lo tendría que hacer. Esa es la diferencia.
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