Una objeción común al anarquismo libertario es que a falta de un estado, dirigido por altruistas y desinteresados servidores públicos, los millonarios obtendrían todo el poder y dominaría
de facto. En la octava de la serie de 10 objeciones al anarquismo libertario,
Roderick Long argumenta que al contrario de lo que se piensa, el poder de los millonarios es amplificado por un sistema estatista.
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