Uno de los argumentos más utilizados a favor de la existencia del
Estado es la supuesta tendencia natural de los mercados a desarrollar
monopolios y por lo tanto a concentrar la riqueza -y con la riqueza el
poder- en unas pocas manos. Por lo tanto, sigue el argumento,
necesitamos de un Estado independiente de los poderes económicos que
contrarreste dicha tendencia y establezca reglas justas en la
competencia.
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